

Llevo más de veinte años fotografiando bodas y todavía hay un instante, justo antes de que todo comience, que consigue emocionarme como el primer día.
Quizá sea el silencio de quien espera. La mano que busca otra mano. Una mirada que dura apenas un segundo y que, sin una fotografía, podría perderse para siempre.
No se trata solamente de hacer fotografías bonitas. Se trata de estar cerca sin ocupar espacio; de comprender lo que está sucediendo y contarlo con verdad. De guardar los nervios, las risas, los abrazos y también esos pequeños gestos que nadie ve, pero que, con los años, acaban significándolo todo.
Durante mucho tiempo he tenido el privilegio de entrar en la vida de muchas parejas. Algunas comenzaron siendo clientes y terminaron convirtiéndose en amigos. De cada boda me llevé una historia, una emoción y la sensación de estar haciendo algo que verdaderamente me hacía feliz.
Porque siempre he sentido algo especial por ese mundo: por los novios, por las familias, por la celebración y por esa responsabilidad tan hermosa de convertir un día irrepetible en memoria.
Después de tantos años, conservo intacta la ilusión ante cada nueva historia.
Soy Juancho Romero, fotógrafo de Bodas de Iris Fotografía.
Y me gustaría contar la vuestra.